Por qué mi aguacate te llega verde (y cómo detectar el del supermercado que viene con sorpresa)
Te explico por qué mi aguacate de Motril te llega sin madurar (y es lo correcto) y te enseño a detectar el aguacate del súper que esconde un golpe negro.
Arranca la temporada de aguacate, y con ella una de las preguntas que más me llegan: «Eva, ¿por qué me ha llegado el aguacate verde y duro?» Pues porque tiene que ser así. Y hoy te explico por qué, y de paso te enseño a no comerte un disgusto con el del supermercado.
El aguacate madura fuera del árbol. Siempre
Esto poca gente lo sabe: el aguacate no madura en el árbol, nunca. Madura una vez recogido. Por eso yo lo recojo bajo pedido, voy a mi árbol el día que sale tu caja, y te lo mando en 24 horas. Te llega verde porque la maduración la tiene que hacer en tu casa, poquito a poco, a su ritmo.
Sí, tienes que tener paciencia: entre diez y quince días para que empiece a madurar. Sé que parece mucho. Pero merece la pena, porque ese aguacate ha madurado plenamente a su tiempo, sin que nadie lo fuerce. Por eso muchísima gente me dice que mi aguacate es espectacular. No es magia: es respetar los tiempos.
Y aquí viene el truco para el del supermercado
Cuando vayas al súper, fíjate en la piel: cuanto más lisa y uniforme, mejor. Cualquier imperfección, cualquier daño en la piel, puede ser un golpe. Y un golpe por fuera muchas veces significa un golpe negro por dentro, ese que te encuentras al abrirlo y te fastidia el aguacate entero.
Ahora, una matización importante, porque no toda marca en la piel es mala. En mi finca yo a veces vendo aguacates con algún roce. ¿Por qué me atrevo? Porque yo sé que ese roce es del árbol, no de una caída. Lo sé porque los recojo yo, uno a uno, a mano, y conozco la historia de cada pieza. Ese roce no afecta para nada a la fruta de dentro.
El problema del súper es que ahí nadie te puede garantizar eso. Ese aguacate con un daño en la piel, ¿se cayó al suelo?, ¿le dio con una piedra?, ¿se golpeó en el transporte? No hay forma de saberlo. Por eso, fuera de mi finca, la regla es sencilla: piel uniforme y sin daños.
Dos detalles más que te ayudan
Que conserve el rabito. Un aguacate debe tener al menos una parte del rabito puesto. Eso ayuda a la conservación y a una maduración correcta. Si lo retiras y debajo se ve verde claro, está perfecto; si se ve marrón, ya se ha pasado.
Y un dato que te va a abrir los ojos: el cien por cien del aguacate de supermercado ha pasado por cámara de maduración y de conservación. Todo. Y si esos procesos artificiales no están bien controlados, son justo los que te hacen que el aguacate salga negro por dentro. El mío no pasa por ninguna cámara. Va del árbol a tu casa. Esa es la diferencia que notas en el sabor.
Las variedades con las que abro temporada
Empiezo el otoño con el Maluma, de origen sudafricano —más grande que el Hass, con la semilla más pequeña, así que más pulpa, y un sabor potente a frutos secos—. Y enseguida entra el Bacon, de piel lisa, con un punto a piñones cuando está en su momento. Más adelante llegará el Hass, el rey, pero de ese ya hablaremos.
Si quieres aguacate de verdad, madurado a su ritmo y recogido a mano el día que sale para ti, lo tienes en la tienda. Eso sí: paciencia con la maduración, que la espera es justo lo que lo hace bueno.
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